sábado, 15 de marzo de 2014

La 1º Historia...

EL MANICOMIO ES MI HOGAR


Me sentí culpable, decepcionada, y la verdad es que no lograba comprender el porqué, porque había matado a mi marido y a mi mejor amiga. Fue ahí cuando me di cuenta que me habían engañado, entonces  pensé que no podía quedarme, corría peligro y lo único que tenía que hacer era huir. Corrí y corrí intentando olvidar aquello que había hecho con mis propias manos.
Sin darme cuenta llegue a la casa de mi madre, tal vez por instinto ella me estaba esperando afuera en la puerta, intente explicarle, contarle como había sucedido todo, creí por un momento que me entendía, fue así hasta que llego la policía, ella era la única que sabía, a la única persona a la que le había contado era a ella y fue ahí cuando logre darme cuenta de lo que sucedía, mi propia madre me había entregado. Una terrible ira me comía por dentro y escape, corrí, intentando ir lo más lejos posible de esa casa.
Asustada me pare en medio de la calle, la niebla se apoderaba de la oscuridad y me puse a pensar, mirando la nada decidí hacer algo de lo que seguro en algún momento de mi vida me arrepentiría, di media vuelta y comencé  a caminar, bastante asustada, llegue a la casa de mi mama, golpee la puerta una y otra vez, no respondía, empuje la puerta y entre, fue entonces cuando escuche un grito de ayuda, mezclado con llanto, fui a la cocina, tome un cuchillo y fui hasta su habitación, ella gritaba asustada, yo le pedía que se calmara que nada malo le iba a pasar, porque no hay nada mejor que morir asesinada por tu propia hija ¿No?. Cada vez gritaba más fuerte, me asuste y la golpee, sangraba y en un segundo   la vi tirada en un rincón de la habitación, sobre un charco de sangre con un cuchillo en el pecho, una imagen que parecía de película de terror, no creí que fuese capaz de hacerlo pero en ese momento la ira me invadía.
Pensé solo en ir a pedir ayuda a mi tía, cuando me vio llena de sangre se asustó y desesperada me pregunto qué era lo que me había pasado, y se lo dije, le dije que había matado a su hermana, y fue ahí cuando se lo dije que agarro el teléfono y llamo a la policía, no hice nada, deje que llamara, porque al fin y al cabo si eso la tranquilizaba, no la iba a matar por eso ¿O sí?
Cuando llego la policía actué por impulso, fue inmediato agarre un cuchillo e intente matarla, pero ella me ataco a mi primero, me tiro al piso y comenzó a golpearme, en ese momento entra la policía y me agarran, me meten dentro de una patrulla y me llevan a la comisaria, no estaba asustada, al contrario, me sentía genial, no sé por qué pero por un momento creí que no lo haría más, que no mataría mas a nadie.
Llegamos a la comisaria, lo último que me acuerdo es que antes de entrar empecé a gritar desesperada, tenía miedo, hablaba incoherencias, y entonces llega una ambulancia, pero no una cualquiera, era la de un manicomio, estaba asustada, ¿Creían que estaba loca?, por lo que parece si y fue entonces cuando esa ira se apodero otra vez de mí, golpee a todo aquel que tenía cerca, pero fue inútil me agarraron entre cinco personas, me pusieron una camisa de fuerza  y me metieron a la ambulancia.
Desperté en una habitación blanca con paredes y piso acolchados, era muy cómodo y suave, y fue ahí cuando el miedo desapareció, la ira también, y entonces comencé a hablar porque sabía que en algún lugar había alguien que me estaba escuchando, hable sobre todo, sobre el primer homicidio doble, sobre el de mi madre, y sobre el gran esfuerzo para matar a mi tía. Cuando deje de hablar me sentí mejor, y por alguna razón que aun no entiendo sentía que pertenecía a ese lugar, me di cuenta que los locos son mis hermanos, que esa habitación es tan pero tan suave como un rico algodón de azúcar, y también me di cuenta que es verdad, ESTOY LOCA ¿Y QUE?



Sofía Rodriguez Escudero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario